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¿Qué beneficios tiene la natación en bebés?

Favorece el desarrollo motriz y psicosocial de tus hijos con este deporte

By Miniland

septiembre 18, 2017

8 Minutos de lectura

La natación es beneficiosa para el desarrollo psicomotor y la capacidad respiratoria de los más pequeños. Por ello, desde Miniland hemos hablado con Luis Peiró Soler, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Director Gerente de la Piscina Municipal de Ayora de Valencia (Entidad Gestora Sidecu), para que nos ofrezca las mejores recomendaciones sobre la práctica de este deporte por bebés.

La natación es uno de los deportes más completos que existen ya que ejercita el conjunto de músculos del cuerpo al mismo tiempo que libera la mente del estrés diario. En el caso de los bebés, los beneficios de las clases de natación son innumerables ya que favorecen el desarrollo tanto del sistema motor como del psicosocial.

Según Luis Peiró, el Director de la Piscina Municipal de Ayora, “a través del juego se mejora la capacidad respiratoria del bebé”. Asimismo, la adaptación al medio acuático junto a sus familiares, potencia las relaciones afectivas mejorando la autoconfianza del pequeño.

Son muchos los padres que consideran que las clases de natación son imprescindibles para que el niño aprenda a nadar, dejando de lado los beneficios de esta disciplina. Sin embargo, en el caso de los bebés, los padres deben ser conscientes de que los niños no van a aprender a nadar al finalizar el programa. Tal y como nos indica Peiró “deben conocer que el objetivo de la actividad es familiarizar al niño con el medio acuático mediante actividades que favorezcan su desarrollo motor y psicológico”.

La participación activa de los progenitores es imprescindible en esta disciplina debido al carácter grupal de la actividad y a la corta edad de sus hijos. “No son meros observadores sino que colaboran con el monitor en el transcurso de las clases”, afirma Peiró. De esta forma, ellos mismos pueden percibir los beneficios de la natación en los bebés.

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¿A qué edad pueden empezar los bebés las clases de natación?

Los cursos para bebés van desde los seis meses hasta los dos años, cuando comienzan una formación más experimentada. Estos cursos consisten en un acercamiento a los aspectos más relevantes de la actividad acuática y deben realizarse en una piscina especializada para los más pequeños. Este espacio debe contar con un vaso adaptado para la práctica de natación para bebés, “el agua del cual debe oscilar entre los 30º y 32º, siendo la temperatura ambiente dos grados superior”; tal y como afirma el Director Gerente de la piscina de Ayora.

El motivo por el cual no se recomienda la práctica a bebés de menos de seis meses es que hasta el cuarto mes de vida no termina de formarse el sistema inmunológico de los bebés y las posibilidades de tener resfriados o infecciones como la otitis aumentan notablemente. Sin embargo, es el pediatra el que debe ocuparse del cuidado del recién nacido y, por tanto, considerar cuando es el mejor momento para que cada niño se inicie en la práctica de este deporte o si existe cualquier motivo para desaconsejarlo. Tal y como indica Luis Peiró: “Nuestra recomendación siempre será que se acuda al pediatra previamente. Es el profesional cualificado que mejor conoce al bebé y nos marcará las pautas de trabajo a seguir, indicando los beneficios de la actividad y los riesgos a tener en cuenta. Una vez tengamos el visto bueno del médico, solo quedará disfrutar de la actividad junto a nuestro bebé”.

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¿Qué puede lograr un bebé mediante las clases de natación?

Los objetivos cuando el niño empieza las clases de natación son muy diversos, aunque el principal es “la familiarización del niño con el agua”. Con ello se persigue que el bebé sea autónomo en el agua tanto con ayuda de material auxiliar como sin ella. Además, encontramos otros objetivos más específicos entre los que el Director Gerente de la piscina de Ayora destaca los siguientes:


  • Establecer una relación directa con un medio no terrestre.

  • Descubrir las distintas posibilidades de relación con el medio acuático (flotaciones, giros, desplazamientos e inmersiones).

  • Experimentar y evolucionar en las diferentes habilidades básicas acuáticas (equilibrios, manipulaciones, trepas…).

  • Interrelacionarse con otras personas (monitores, otros padres y otros bebés).

Para conseguir estos objetivos, en las clases de natación se realizan ejercicios diferenciados en dos grandes bloques: los patrones de movimiento y las habilidades básicas acuáticas. En los primeros estarían los ejercicios posturales dentro del agua, la propulsión o las diferentes formas de entrar en la piscina. En el segundo, por su parte, estarían los equilibrios, giros, manipulaciones, desplazamientos, zambullidas y trepas o salidas del agua.

En definitiva, la natación es un deporte imprescindible para los niños desde bien pequeños. Dependiendo de la edad y la etapa de desarrollo de los pequeños se potenciarán unos objetivos u otros, aunque existen beneficios comunes para ambos que permitirán un desarrollo positivo.

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