¿Cómo sé si mi leche es de buena calidad? ¿Cómo empiezo con la fruta? ¿Y con el salado? ¿Y la fuente cereal? ¿Qué hay del gluten? ¿Cómo identifico una alergia alimentaria? ¿Qué es el plato de Harvard? La alimentación de nuestros hijos es uno de los temas que más nos preocupa y que más dudas nos suscita. Las resolvemos con la ayuda de nuestra pediatra de cabecera: Lucía Galán 

¿Habéis oído hablar en alimentación de lo que los expertos llaman los 1000 primeros días? Estos 1000 primeros días empiezan ya en el embarazo y se alargan durante los dos primeros años de vida de nuestro hijo.
La evidencia científica demuestra que los primeros 1000 días son cruciales para alcanzar el mejor desarrollo y salud a corto, medio y largo plazo. Por eso es vital tomarnos muy en serio la alimentación durante este periodo. Además, estos 1000 días serán la base sobre la que se asentarán los hábitos alimenticios de nuestros hijos de ahí en adelante.

Para conocer bien cómo debe ser la alimentación de nuestro bebé durante sus dos primeros años de vida, invitamos a Lucía, mi pediatra a un IGLIVE que os dejamos a continuación:


Además, os resumimos los 10 consejos básicos que nos dio sobre alimentación:

1. La lactancia materna es la forma más natural de traspasar todas las defensas a nuestro bebé

Aunque las dudas sobre alimentación ya empiezan en el embarazo, es cuando llega nuestro bebé al mundo cuando las dudas nos desbordan. A lo largo del directo con Lucía, surgieron muchas dudas en torno a la lactancia: ¿Cómo sé si está comiendo lo suficiente? ¿Y si no coge peso? ¿Le estarán llegando todos los nutrientes? ¿Y las defensas? Lucía contestó de forma categórica: “Con la lactancia materna es cuando menos deberíamos preocuparnos sobre la alimentación de nuestro bebé. Respecto a las defensas, está ampliamente demostrado que la lactancia materna es la forma más natural de trasladar todas las defensas a nuestros bebés. En cuanto a si está comiendo lo suficiente, es verdad que no podemos ver la cantidad de leche que ingiere, algo que sí podemos ver con el biberón, pero el mejor parámetro para saber si un bebé está bien alimentado es la ganancia de peso. Es decir, si en las revisiones con el pediatra se observa que el niño tiene una buena ganancia de peso y estatura, ese bebé come lo suficiente. Da igual que nos de la sensación de que mama poco, si gana peso y estatura, el bebé está bien alimentado”.

2. La intolerancia a la lactosa en los bebés de menos de 12 años es extremadamente rara, pero la alergia a la proteína de la leche de vaca no es tan infrecuente.

Una cosa es la alergia a la proteína de la leche de vaca y otra es la intolerancia a la lactosa. La lactosa es un azúcar que está presente de forma natural en la leche, tanto en la materna como en la de vaca. Y la proteína de la leche de vaca solo la encontramos en la leche de vaca. “Bebés intolerantes a la lactosa es lago muy raro”, nos dice Lucía, que añade: “lo que sí es frecuente es la alergia a la proteína de la leche de vaca”. ¿Cómo podemos detectar que nuestro bebé es alérgico a la proteína de la leche de vaca? Lucía nos dice que hay dos tipos de alergia a la proteína de :

  • Alergia a la proteína de leche de vaca mediada por IgE. En este caso, nos dice Lucía, “la reacción es inmediata. Nada más tomar biberón, le sale alrededor de los labios un eritema enrojecido, le salen ronchas en la parte superior del tronco. A veces hacen un vómito violento. En caso de alergias severas, pueden empezar con tos y dificultad respiratorio. En cuanto notemos algún síntoma, debemos ir al centro de salud más cercano. A estos niños se le hace una analítica y se detectan los anticuerpos IgE muy altos.
  • Alergia a la proteína de leche de vaca no mediada por IgE. El diagnóstico es más complicado porque no deja rastro en la sangre, por lo tanto, en la analítica no se detectan anticuerpos IgE. Además, los síntomas son difusos. No ganan peso, tienen cólicos continuados (todo el día llorando), tienen diarrea, incluso tienen hebras de sangre en la caca… “A estos niños, como no detectaríamos la alergia en una analítica, lo que hacemos es una dieta de exclusión. Retiramos todos los lácteos de la dieta. El bebé solo toma o leche de la madre o si toma leche de fórmula, una específica en la que la proteína de la vaca está eliminada, que se llama fórmulas hidrolizadas”.

3. Para hacer BLW tengo que cerciorarme de que mi bebé esté preparado

A los 6 meses, cuando empieza la alimentación complementaria (el bebé deja de alimentarse exclusivamente de leche) podemos ir introduciendo los alimentos a partir de triturados, es decir, papillas con alimentos triturados, o a través del BLW (Baby Led Weaning): se trata de la alimentación complementaria autorregulada o a demanda y consiste en incorporar los sólidos, eliminando la fase de las papillas. De esta forma, el niño se alimenta por sí mismo, usando las manos y reconociendo olores, formas y colores.

Para que nuestro hijo pueda alimentarse de forma autorregulado deben cumplirse 3 requisitos:

  1. Tenga una sedestación estable. Es decir, que se siente en la trona sin caerse a los lados o hacia adelante.
  2. Ya no tenga reflejo de extrusión. Este reflejo es aquel que observamos en los niños más pequeños al introducirles algo sólido sobre la lengua, ya sea un trozo de comida, un objeto o el propio chupete, estos sacan la lengua inmediatamente en un intento de expulsar todo aquello que pueda provocarles un atragantamiento. Este reflejo suele desaparecer en torno a los 6 meses.
  3. Tenga autonomía con sus manos y una adecuada coordinación ojos-mano-boca.

4. La masticación se entrena

Durante el directo, muchas madres y padres escribieron preguntando qué podían hacer si sus hijos rechazan cualquier alimento sólido y solo quieren tomar papillas. En este sentido, Lucía lo dejó muy claro: “no podemos pasar de la papilla a un filete, debe haber una transición. Al principio, ofreciéndole trocitos que sean muy fáciles para él, aunque sean poquitos al día, para ir desarrollando su masticación. Si el bebé ha sido alimentado con puré, no pasa nada, seguimos preparando el puré, pero el lomo de merluza lo desmenuzamos en trocitos y se lo damos, así vamos acostumbrándole”. Ante todo, no nos preocupemos. “no hay niño de 8 años que no sea capaz de masticar”, nos dice Lucía.

5. Cuántas veces debe comer un niño cuando empieza la alimentación complementaria

Como bien sabemos, la lactancia es a demanda, es decir, si nuestro bebé quiere hacer 14 tomas, se le dan 14 temas. Si quieren 12, 12, pero ¿cuántas veces debo darle de comer cuando ya ha cumplido 6 meses y hemos iniciado la alimentación complementaria? “No me gusta dar recomendaciones universales porque no hay dos niños iguales. Hay niños que comen más que otros. Pero es que además no se puede tratar igual a un niño que ha nacido prematuro que uno que ha nacido a termino…etc. Lo que sí tenemos que tener claro es que entre los 6 y los 12 meses, el alimento principal sigue siendo la leche. El resto de alimentos, complementan. Idealmente, entre los 6 y 12 meses, deben comer una comida bien estructurada de salado y otra bien estructurada de fruta. El resto, leche”. ¿Qué ocurre si nuestro bebé hace BLW? “Pues que va a comer mucho más lento que si come papilla, por tanto, mi recomendación es que esta comida de salado y de fruta se la vayamos ofreciendo en raciones pequeñas a lo largo del día, en desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Así, en el día entero, conseguiremos la ración total”.

6. Hay alimentos prohibidos en la infancia

Lucía nos recuerda que hay una lista de alimentos que nuestros hijos no pueden tomar:

  • Los menores de un año no pueden tomar leche de vaca, salvo un yogur natural al día a partir de los 8 meses. No pueden tomar, sal ni azúcar, tampoco acelgas, ni espinacas ni borrajas. Y tampoco miel.
  • Hasta los 5 años, no tomar frutos secos enteros, solo molidos, por riesgo de atragantamiento.
  • Hasta los 10 años tampoco pescados grandes como el lucio, el atún rojo o el emperador. El motivo es que tienen mucho mercurio.

7. Cómo introducir los alimentos para reducir el riesgo de alergias

A partir de los 6 meses, los bebés ya pueden comer prácticamente de todo (salvo la lista de alimentos prohibidos). Lo que ocurre es que no hay necesidad de meter todo a la vez la misma semana, el motivo es que si se suman varias alergias, la reacción puede ser mucho mayor. “Yo recomiendo meter, por ejemplo, el pollo. Dos, tres días con el pollo. En el momento que vemos que su cuerpo no reacciona mal a este alimento, pasamos a otra fuente proteica, por ejemplo, merluza. Y así sucesivamente. Y en 2 meses, habremos introducido todos los alimentos”.

¿Síntomas de alergia?

  • Rojo alrededor de la boca, ronchas
  • Edema de los párpados
  • Vómito violento
  • Ronchas en la parte superior del tórax

En caso de que esto ocurra, acudimos al centro de salud más cercano.

8. La enfermedad celiaca

La enfermedad celiaca es una intolerancia crónica al gluten (pan, pasta…). Se puede diagnosticar en cualquier momento de nuestra vida. A partir de los 6 meses empezamos con la alimentación complementaria e introducimos, entre otros alimentos, los cereales. “No se detecta de forma inmediata, como las alergias a otros alimentos, sino que a partir del años vemos que nuestro hijo no va ganando el peso suficiente. Puede ocurrir al año, a los dos años o a los tres años. Por tanto, un estancamiento en el peso debe alertarnos. Pero también si en una analítica detectamos una anemia por falta de hierro o notamos que tiene el pelo muy frágil. También debe alertarnos si nuestro hijo está delgado, pero tiene el abdomen hinchado. Niños que tienen diarreas continuas o, todo lo contrario, niños muy estreñidos. Todo esto puede alertarnos de que nuestro hijo tiene una enfermedad celiaca”, nos dice Lucía.

9. Adiós, pirámide alimenticia. Hola, plato de Harvard

Si te decimos “pirámide alimenticia” seguramente te imagines la típica pirámide que aprendimos de pequeños y que describía por entonces la base de la alimentación (en la base de la pirámide, cereales, patatas y derivados -pan y pasta-) y lo superfluo en la alimentación (la cúspide, dulces y grasas, sin diferenciar la calidad de estas últimas).

Pero las cosas han cambiado y esta pirámide se ha visto superada por el plato de Harvard, que ilustra la proporción de los nutrientes que debemos comer al día.

“La mitad del plato deben ser verduras y frutas. Un cuarto, proteínas (huevo, carne, pescado, legumbres…) y el otro cuarto, cereales integrales (pasta, pan, arroz….). Y todo esto regado con un chorrito de aceite de oliva virgen extra (grasa saludable) y para beber, agua”, nos explica Lucía, que insiste: “este plato sirve de modelo a partir de los 6 meses que nuestro hijo empieza con la alimentación complementaria, pero debemos seguirlo toda la familia”.

10. El paladar se educa

“Ningún niño nace odiando el brócoli y amando la pizza. En absoluto. Los niños se acostumbran a comer lo que nosotros, los adultos, les damos. Si en casa se come verdura, nuestro hijo acabará acostumbrando a su paladar al sabor de la verdura. En cambio, si a nuestro hijo le damos productos azucarados, se acostumbrará al sabor de estos productos”, nos dice Lucía, que nos recuerda que la herramienta educativa más potente es el ejemplo: “no podemos pretender que nuestros hijos coman verdura si nosotros no la probamos”.

Productos relacionados