¿Cuándo se debe introducir la carne? ¿Qué verduras puede comer en los primeros meses? ¿Y qué debe evitarse absolutamente?

¡Aquí tienes una tabla que te ayudará a orientarte durante el destete!

Esta es la primera etapa importante del crecimiento de tu hijo.

El destete, el momento de transición de una dieta exclusivamente láctea a una dieta mixta con alimentos sólidos, y según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) suele tener lugar alrededor del sexto mes de vida y durará hasta los dos años aproximadamente.

Es un momento de descubrimiento y exploración. Tu pequeño debe probar diferentes sabores y nuevas texturas, acostumbrarse a una nueva forma de comer y relacionarse con la comida. Una fase maravillosa… en la que se necesita mucha paciencia, para afrontarla con serenidad.

Pero, ¿con qué lógica debemos introducir alimentos en la dieta del niño?

En una época se pensaba que el destete debía realizarse según unas etapas bastante rígidas y obligatorias, pero hoy en día los expertos ya no piensan así. Cada niño es diferente y, por tanto todo esto es simplemente una recomendación que debe seguir ritmos distintos, como dice el Ministerio de Sanidad: «El orden de introducción de los alimentos semisólidos y sólidos durante la fase de destete ya no tiene la importancia que se le atribuía antes y puede variar en función de las preferencias del niño y de la cultura gastronómica de la familia y del pediatra que le asesora.

A continuación, se presenta una tabla sobre el destete de tu bebé recién nacido, que te ayudará a entender cuándo introducir los distintos tipos de alimentos en la dieta de tu bebé: puede ser útil como guía indicativa durante la fase de destete.

He aquí algunos consejos finales para un período de destete tranquilo:

 

1 – No importa cuándo, sino cómo

El orden de introducción de los alimentos sólidos y semisólidos ya no tiene mucha importancia. Lo importante es el modo: gradualmente, de uno en uno, para identificar a tiempo cualquier reacción alérgica.

 

2 – Sin azúcar ni sal

El azúcar y la sal deben evitarse hasta los 12 meses de edad. En general, incluso después de los primeros años, es necesario reducir al máximo la ingesta de estas dos sustancias: pueden favorecer la predisposición a la obesidad y la hipertensión. El niño debe acostumbrarse al sabor natural de los alimentos, sin más añadidos.

 

 

3 – ¿Miel? Sólo después de 12 meses

La miel artesanal puede transportar esporas botulínicas en el organismo. Se trata de una toxina tóxica que se elimina de forma natural, pero sólo después de 12 meses. Por eso, antes de este periodo, está absolutamente prohibido dar al niño esta sustancia, que también debe limitarse en los meses siguientes para evitar la aparición de caries.

 

4 – Prestar atención a las proteínas

Entre los «culpables» de la predisposición a la obesidad se encuentra también el consumo excesivo de proteínas. Es importante evitar alimentar a tu hijo con demasiado queso o carne, y avanzar hacia una dieta más sana y variada.

 

5 – Frutas, verduras y legumbres

En cuanto al tipo de fruta que hay que dar al niño, el pediatra le dará los consejos adecuados y comprobará si es alérgico. Las verduras pueden ofrecerse a partir de los 6 meses, troceadas en forma de papilla. Durante los primeros meses deben evitarse las espinacas, la col y la remolacha, que pueden introducirse a partir de los 12 meses. Las legumbres, en cambio, pueden ofrecerse durante el último trimestre del primer año.