No existe un día para hablar de educación emocional con nuestros hijos, como tampoco existe uno para hablar de educación sexual con nuestros adolescentes. Es lo que opina Lucía, mi pediatra, quien considera que la educación emocional es un tema que debe abordarse desde que nuestros hijos son bien pequeños.

La educación emocional empieza en el mismo momento en el que coges a tu bebé en brazos, en el que lo calmas piel con piel, en el que lo cantas, en el que lo acaricias. Eso es magia. Y eso ya es educación emocional, porque tu hijo ya está aprendiendo ahí a ser amado y cuidado“, nos ha explicado en un IGLive reciente que hemos hecho de la mano de nuestros amigos de Miniland.

Es importante que, desde pequeños, nuestro hijo sepa que cuando llora, cuando se cae y se hace daño, cuando se atasca en alguna dificultad, cuando se enfada… sus padres vamos a estar ahí como soporte y sin juicios. “Del mismo modo que ellos han de ver que no siempre nosotros estamos bien. Debemos hacer todo esto si queremos que nuestros adolescentes naturalicen y verbalicen las emociones y no tengan problema ni estigma en hacerlo“, prosigue la divulgadora y escritora.

En este sentido, es vital decirles la verdad de una manera adaptada a su edad y eligiendo las palabras adecuadas, según Lucía, mi pediatra. “A veces somos nosotros los que necesitamos consuelo y eso lo entienden. No debemos cargar con esa presión de ser los padres perfectos y felices permanentemente. A los niños podemos hablarles prácticamente de todo. Incluso, a partir de los seis, siete u ocho años, que ya son conscientes de la muerte, podemos hablar de temas más profundos con ellos, de la vida, del amor, de la muerte… Los padres tenemos que estar atentos e ir adaptándonos a su momento y madurez”, comenta.

 

Recursos y juegos para hablar de emociones con nuestros hijos

 

Existen un sinfín de herramientas para explicar las emociones a nuestros hijos. Desde cuentos infantiles que podemos leerles hasta muñecos y peluches. Lucía, mi pediatra destaca ‘El emocionario’ o los juguetes de Miniland que van cambiando de color para que identifiquen la emoción en cuestión.

Por otro lado encontramos juegos con tarjetas y otros recursos, entre los que se encuentran algunos que utilizó la propia pediatra con sus dos hijos: “fotografías y recortes de revista, películas… “Hay que aprovechar todo lo que nos pueda ayudar y todo aquello con lo que conecten nuestros hijos“, explica.

En este sentido, Miniland cuenta con una línea de juegos sobre emociones y valores que pueden sernos de utilidad: Emotiblocks, Emotions Detective, Diversity Hotel, su colección de muñecos con Síndrome de Down o con implante coclear, el peluche Emotions Buddy o el libro de cuentos Monster Telling.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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