El verano conlleva una mayor exposición al sol de la que hay que proteger a los más pequeños

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El sol favorece la síntesis de la vitamina D y en los bebés además ayuda a mejorar la ictericia fisiológica. Para obtener estos y otros beneficios siempre se tiene que hacer una exposición prudente y moderada, y en el caso del recién nacido nunca realizar una exposición directa. Pero el sol también tiene una serie de peligros, a continuación te recomendamos unos consejos para cuidar y proteger la piel, de los bebés y de los niños, del sol.

El buen tiempo favorece a que tengamos más ganas de salir a pasear y que los niños jueguen y disfruten en la playaen la piscina o en los parques. Cuando nos encontramos al aire libre estamos en contacto con el sol, una situación que aporta beneficios y también algunos peligros que hay que tener en cuenta, por eso hay que proteger bien la piel del bebé y la de los niños del sol.

Según el Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital IMED Valencia, el Dr. Ignacio Manrique Martínez, la exposición al sol aporta beneficios siempre que se haga de forma prudente y moderada, tiene un efecto relajante en el adulto y en el niño, y favorece a la síntesis de la vitamina D y la absorción de calcio. Además nos señala que en el recién nacido ayuda a mejorar la ictericia fisiológica, aunque es importante destacar que el bebé nunca debe estar expuesto de manera directa al sol, sí a la luz. Los padres deben tener mucha precaución sobre todo en los niños ya que “ entre un 50% y un 80% del daño por la exposición solar que un individuo recibe durante toda la vida se realiza durante la infancia y la adolescencia”.

A continuación te facilitamos una serie de pautas que nos ha señalado el  Dr. Ignacio Manrique Martínez, y que aconsejamos tener en cuenta a la hora de proteger la piel de tus hijos del efecto del sol.

1. Antes de los 6 meses

– Muchos expertos señalan que los bebés menores de seis meses nunca deben exponerse directamente al sol.

– Se les puede dar paseos en su silla durante unos cinco o veinte minutos, este tiempo es más que suficiente para que sus huesos obtengan la vitamina D que necesitan. Si el paseo se alarga es conveniente buscar lugares en los que esté protegido del sol directo y siempre con una sombrilla.

– Las cremas protectoras se deben evitar en lactantes menores de seis meses debido a la gran permeabilidad de su piel. Tampoco se deben utilizar las de mayor índice de protección ya que puede que no ejerzan de suficiente efecto escudo, y como el bebé tiene una piel tan sensible corre el peligro de irritarse debido a los componentes químicos de los protectores solares.

– Debemos proteger al bebé con ropa ligera, de algodón, cuanto más blanca mejor y evitar los tintes. Los brazos y las piernas se deben cubrir al menos hasta la rodilla, y  también utilizar gorros.

–  La mejor protección para los bebés es la sombra o la no exposición a las radiaciones ultravioletas.

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2. A partir de los 6 meses

– Hasta que el bebé no camine los padres no deberían dejar a su hijo expuesto al sol.

– Hay que tener una precaución total hasta que el niño empiece a pigmentar su piel, esto dependerá del fototipo de cada niño. Los bebés y los niños más pequeños, menores de 3 años, son los más sensibles a los efectos nocivos de estas radiaciones.

– En cuanto a la ropa  hay que utilizar prendas que cubran buena parte del cuerpo, como camisetas con mangas y pantalones tipo bermudas cuanto más blancas mejor, además de evitar los tintes.

– Utilizar gorras que transpiren bien y de color blanco. Además de gafas de sol homologadas adquiridas en ópticas y siguiendo los consejos de los profesionales que indicarán cuándo utilizarlas y cuáles son las adecuadas.

 Para el baño hay camisetas especiales que protegen de los rayos solares, ya que el niño se puede quemar más fácilmente nadando.

–  Aunque las cremas protectoras solares se recomiendan a partir de los 6 meses, es importante que los padres sean conscientes que la mejor protección es la sombra.

3. Cremas adecuadas

– El factor de protección solar, FPS, de la crema protectora debe ser el más alto posible, de cincuenta en adelante, 50+.

– Los pediatras recomendamos los fotoprotectores con filtros físicos porque son más seguros, ya que crean una barrera física que evita la penetración de los rayos solares. Estos dan un tono blanquecino a la piel que es un añadido en seguridad, cuando notes que se pierde ese tono es un indicador que tienes que poner crema otra vez o dejar de exponer el niño al sol.

– El protector solares debe ser específicamente pediátrico que proteja frente a la radiación UVB, causante de las quemaduras solares, y la UVA, principal responsable del  envejecimiento prematuro de la piel. Se recomienda a los padres optar por cremas, leches o lociones solares porque son más hidratantes. En las cremas pediátricas no se utiliza alcohol, o el porcentaje es más bajo, para evitar la sequedad de la piel. Además suelen estar formuladas con mayor porcentaje de filtros físicos.

– Los pediatras no recomendamos protectores solares de adultos para los niños, debido a que la mayoría contienen sustancias como los parabenos que en grandes cantidades no son recomendables para niños pequeños, estos se usan como conservantes y no tienen ninguna función de protección.

– Si el niño tiene dermatitis atópica el protector solar no debe tener perfumes. Estos dan buen olor, pero pueden generar alergias en algunos niños, especialmente en los que tienen pieles sensibles.

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4. Recomendaciones para aplicar la crema solar

– Siempre habrá que aplicar la crema de manera uniforme en toda la superficie que exponemos al sol.

–  Aplicar de 15 a 30 minutos antes de salir de casa y repetirlo cada 2 horas en la playa o piscina. En el parque, si están expuestos directamente al sol, de 2 a 4 horas.

– El agua y el sudor disminuye su efecto aunque figure que son resistentes al agua.

– Volver a aplicar al inmediatamente al salir del agua. Un secado enérgico con la toalla puede eliminar hasta un 85% del fotoprotector.

– Se recomienda extremar las precauciones en las manos, el rostro, los labios, la cabeza, los hombros, el torso, las orejas, los empeines y dorsos de los pies.

– La protección de los labios debe realizarse con barras protectoras.

– Todo el año hay que poner mínimo un spf20 y de mayo a septiembre en el parque o colegio un 50+. Para exposición solar siempre 50+.

–  Después de la exposición al sol conviene usar geles dermograsos e hidratación. Si has aplicado un protector solar 50+ que además lleva un emoliente, la piel ya estará protegida.

– Cuando la piel está enrojecida, caliente y sensible debido al sol, una crema hidratante no suele ser suficiente. Será necesario aplicar una emulsión o gel refrescante y descongestivo post solar, after sun.

– En verano las horas más peligrosas son de 10:00h  a 19:00h.

– Las sombrillas no son suficiente porque dejan pasar un 30% de radiación indirecta, con lo cual el niño no está totalmente protegido.

– Los días nublados existe riesgo para el lactante o el niño porque “los rayos ultravioletas atraviesan las nubes con total facilidad y pueden afectar a la piel del niño casi con la misma facilidad que si estuviera expuesto directamente al sol”.

La protección adecuada de la piel debe estar entre tus prioridades de los cuidados de tu hijo desde que es recién nacido, no solamente en verano cuando vais a la playa o la piscina, también en cualquier época del año y cuando vais de paseo o al parque.

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