Descubre las sensaciones que experimentarás durante la gestación

La madre y su bebé protagonizan una unión muy especial que forma parte del proceso biológico natural. Es el vínculo materno-filial, una relación única que se produce a nivel emocional y también celular. Te contamos cómo se inicia y las fases en las que se fortalece.

Desde el momento que conocéis que vais a ser padres empiezan en vuestro interior unos sentimientos de nerviosismo, dudas y un amor interior que no se puede explicar, ¡es el inicio de una nueva vida! La madre notará poco a poco unos cambios físicos y empezará una preciosa unión con su bebé, es el vínculo materno-fetal entre madre e hijo, una relación muy especial en la que desde el primer día de embarazo ambos se envían señales. Este vínculo tiene una explicación afectiva, emocional y también científica.

El informe elaborado por la Universidad de Navarra sobre la comunicación materno-filial en el embarazo “Células madre y vínculo de apego en el cerebro de la mujer”, señala que la unión entre ambos se produce desde que la mujer está embarazada y es tanto a nivel emocional como a nivel celular. Cuando el embrión está implantado en el útero se comunica con los tejidos de la madre y comienzan los cambios hormonales en el cerebro y el resto del cuerpo de la mujer.

En este informe también se destaca que los cambios en el cerebro de la mujer se producen a nivel “estructural y funcional producidos por la respuesta de la madre a las consignas básicas del feto”. En el quinto mes la madre nota los movimientos del bebé y comienza la secreción de oxitocina, “esta hormona es una molécula decisiva para la plasticidad funcional que genera el vínculo de apego”. Durante el embarazo se produce una simbiosis entre ambos que es fruto de una relación única e inigualable, la madre nota a su bebé y le hace vivir unos sentimientos que no se pueden explicar.

El parto es el gran día para padres e hijo, en ese momento además de todas las emociones que se viven, se refuerza ese vínculo materno-fetal cuando por el contacto de ambos cuerpos se libera la oxitocina que se ha almacenado en las neuronas durante el embarazo. En el periodo de lactancia también se produce secreción de oxitocina que ayudará a reforzar el vínculo entre la madre y su hijo.

 

El vínculo del padre con el bebé

La propia naturaleza marca que el vínculo de la madre y su hijo empiece antes que con el padre porque la relación materno-filial se inicia desde el principio del embarazo. El padre con su participación activa durante el tiempo de espera y en los cuidados del bebé, va creando y consolidando esa relación tan especial con su hijo.

En el informe de la Universidad de Navarra también se habla de la plasticidad del cerebro, el cual se moldea según las emociones y las propias vivencias de las personas. Tanto el padre como la madre adquieren modificaciones funcionales en el cerebro, “ambos responden con más intensidad al llanto que a la risa, mientras que sucede a la inversa en quienes no tienen la experiencia de la paternidad. La influencia de la paternidad en el cerebro facilita el cuidado al reconocer mejor las necesidades que el niño reclama llorando”.

Las vivencias que se experimentan con la paternidad y los momentos de cuidado y crianza del bebé ayudan a crear un vínculo, que en este informe lo hace extensible a otras personas que no son el padre y madre biológicos “con matices, también generan un vínculo afectivo natural, tanto en los padres biológicos como en los adoptivos, y en general, en las personas tras un contacto íntimo y diario con un niño”.

Hay una serie de momentos y situaciones, antes y después del nacimiento, que el padre no puede perderse porque con su participación estará creando y fortaleciendo el vínculo con su hijo:

  • Asistir a la visita prenatal para vivir el principio del embarazo, escuchar el primer latido del bebé y vivir en pareja esa emoción.
  • Durante el periodo de espera acudir con la madre a las revisiones y seguimientos en las que se ve la evolución del bebé.
  •  Asistir a las clases de preparación al parto y apoyar emocionalmente a la madre.
  • Tener una conexión con el bebé a través del vientre materno, hablarle o acariciar la barriga. Vivir momentos únicos e irrepetibles como escuchar el latido del corazón en casa a través de un doppler fetal como SweetBeat de Miniland que os permitirá compartir en familia esa gran experiencia.
  • Los expertos aconsejan la participación del padre en el parto porque además de vivir ese momento único de ver a su hijo nacer, será el apoyo fundamental de la madre. Poder acariciar a su hijo desde que nace y hablarle, ese contacto será algo único que fortalecerá el vínculo.
  • Después del parto es importante su implicación y participación activa de los primeros cuidados para que poco a poco le reconozca.

El vínculo entre los hijos y los padres además de formar parte de vivencias y momentos únicos que les llena de felicidad es muy importante para el bebé. Los padres a través de las caricias, los cuidados y los estímulos, le ofrecen a su hijo sensación de seguridad y favorecen de manera positiva a la autoestima del niño, además de ser muy positivos en su desarrollo social y cognitivo.

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